Cuando decidí estudiar Veterinaria en la Universidad de Murcia, lo hice con una idea clara en mente: quería dedicar mi vida a ayudar a los animales. Imaginaba cada día como una oportunidad para sanar, para aliviar el dolor y para hacer un poco más felices a quienes no pueden hablar, pero sí sentir. No veía esta profesión como un negocio, sino como una vocación.
Con los años, descubrí que la realidad a veces es diferente a los ideales con los que iniciamos el camino. Me encontré con una industria que en ocasiones prioriza lo económico sobre el bienestar animal, con colegas que veían la veterinaria como una empresa más que como una misión. Pero eso nunca cambió mi forma de entender esta profesión.
El nacimiento de mi clínica: un sueño con muchos ochos..
El 18 de agosto del mes 8 (agosto) de 2008 abrí el Centro Veterinario Campoamor, bautizado así en honor al barrio en el que he vivido siempre. No fue casualidad que esa fecha quedara grabada en mi memoria: tres ochos alineados en el calendario parecían un buen augurio para comenzar este camino. Desde el primer día, tomé la decisión de ser la única profesional al frente, porque quería ofrecer una atención cercana, personalizada y llena de humanidad.
Cada paciente que entra por la puerta de la clínica no es un número ni un caso más. Para mí, es un ser único con una historia y una familia que lo ama. Me obsesionan los casos difíciles, aquellos que parecen no tener solución, porque me niego a rendirme sin intentarlo todo. Pienso en ellos incluso fuera de la consulta, repasando síntomas, investigando alternativas, buscando una forma de ayudar.
Más que medicina, empatía
Con el tiempo, he aprendido que ser veterinaria no solo significa tratar enfermedades, sino también acompañar a las familias en momentos de incertidumbre, miedo y, a veces, despedidas dolorosas. Me emociona cada comentario que menciona mi cercanía y empatía, porque confirma que mi trabajo no solo cura cuerpos, sino que también alivia corazones.
El porqué de este blog
Este blog nace con la misma vocación con la que ejerzo mi profesión. Aquí quiero compartir conocimientos, experiencias y reflexiones sobre la medicina veterinaria desde un punto de vista humano y real. Hablaré sobre casos interesantes, consejos útiles para el cuidado de los animales y también sobre lo que significa ser veterinario en un mundo donde, a veces, el amor por los animales queda en segundo plano. Si has llegado hasta aquí, gracias por leerme. Espero que este espacio sea útil, inspirador y, sobre todo, un lugar donde se valore la veterinaria como lo que realmente es: un acto de amor.


